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Archivo de la categoría: Ciencia

“Es que soy de letras”

¿Cuantas veces habré oído esa afirmación? Usada tanto como disculpa para alguien que se ha equivocado haciendo cálculos, como a la hora de escaquearse una persona cuando se le está explicando algún concepto científico. “Yo es que soy de letras”. Y dejamos de insistir. Cada uno tiene su formación y, si a uno no le enseñaron de pequeño la teoría de la relatividad, pues mira, no tiene la culpa.

¿Pero a que todos sabemos contar? Si no fuese el caso, las carreras de economista y matemáticas serían un chollo. Todo el mundo contratando a alguien que haga cálculos por ellos.

Más lejos de la realidad, lamentablemente para los matemáticos.

Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé

Es curioso cómo la sociedad ha ido desplazando los saberes científicos a un segundo plano. A una persona “de ciencias” se le recrimina si sus conocimientos sobre historia, literatura, arte y demás humanidades son escasos o nulos. ¿Por qué no hay el mismo sentimiento hacia personas “de letras” que no saben qué es la tabla periódica, que la evolución es real o que las mareas son causadas por la Luna?

Quizá es porque “ser de letras” es más común ya que, supuestamente, hay que hacer menos esfuerzo intelectual. O eso es lo que parece.

La enseñanza de humanidades se caracteriza por la pura y dura memorización de los datos, siguiendo un hilo mínimo de coherencia lógica (si sucede B, es porque sucede A; y punto). Cualquier individuo sin demasiados problemas de memoria puede almacenar mucha información que, con mínimo esfuerzo de comprensión, puede transformar en conocimiento útil.

Sin embargo, para adquirir conocimientos científicos, es necesario realizar un esfuerzo de comprensión mayor. Además, para ayudar a dicha comprensión, se necesita de comprobación empírica o ejemplos; experimentos, vamos. El problema es que pocos profesores se esfuerzan por realizar hasta los más sencillos y, sobretodo, escasos son los centros escolares con recursos suficientes para que se puedan llevar a cabo.

Con este panorama, se resuelve enseñar ciencias a base de la obligatoria memorización de conceptos, sin reparar en que esta es la peor manera para que los alumnos aprendan. Sólo aquellos con suficiente capacidad de comprensión, imaginación y, sobretodo, curiosidad pueden entender por ellos mismos los diferentes conceptos explicados y verse atraídos por las ciencias de tal manera que decidan continuar estos estudios. Pero para la mayor parte de los escolares, es terriblemente anodino soportar lecciones científicas mediante la memorización de datos y la aplicación de las diferentes fórmulas en problemas que les cuesta visualizar sin ningún tipo de ejemplo palpable. Estos estudiantes salen del instituto con una visión más deprimente que atractiva de aquello que la Ciencia les puede ofrecer; acaban renunciando a recibir cualquier tipo de conocimiento científico de por vida y, a la hora de realizar estudios universitarios, optan por las carreras más fáciles, supuestamente, ciencias sociales, arte y humanidades (para descubrir, demasiado tarde, que en menudo berenjenal se han metido).

¿Se le dan mal los números? Puede que padezca discalculia

matemáticas, peligro, señal

¡Ui, que susto!

La mayor parte de las personas conoce la dislexia, el trastorno identificado con la dificultad en la lectura y que imposibilita la correcta comprensión de aquello que se lee. Viene causada cuando el cerebro no reconoce ni procesa adecuadamente ciertos símbolos, y perjudica el aprendizaje y el rendimiento de la persona que lo padece, sin que existan otros problemas de tipo sensorial, físico, motor o deficiencia educativa.

Pero muy poca gente sabe qué es la discalculia. Se trata de otro trastorno del aprendizaje que afecta a la capacidad para el procesamiento numérico y el cálculo. Quienes padecen este trastorno tienen problemas como:

  • confusión de signos, reversión o transposición de números,
  • dificultad para memorizar tablas y fórmulas,
  • dificultades relacionadas con la orientación espacial,
  • dificultad para comprender y recordar conceptos, reglas, fórmulas y secuencias matemáticas,
  • dificultad con el cálculo mental, junto con la necesidad de ayudarse de los dedos para contar.

Todo esto afecta a la larga al rendimiento académico en cuanto a adquirir nuevos conocimientos científicos, al estar vinculadas materias como física y química al cálculo matemático.

Aunque la discalculia tiene un tratamiento, si cabe, sencillo, lamentablemente es poco conocida. Normalmente, cuando un alumno tiene problemas con las matemáticas, se culpa a que es una asignatura compleja, que el docente es un mal profesor, e incluso que el estudiante es un negado. No se reconoce que pueda sufrir discalculia y, en vez de buscar a un especialista, los tutores o bien le apuntan a clases intensas de repaso que sólo sirven para desanimar al estudiante, o terminan por aceptar que al chico o a la chica simplemente se le dan mal las matemáticas y que, por tanto, mejor se dedique a “algo de letras”.

Craso error.

Que una persona tenga un trastorno de discalculia, no significa que esté incapacitada para las ciencias en general. Le va a costar más esfuerzo comprender los conceptos y visualizar los ejemplos, pero no por ello va a tener que renunciar a saciar su curiosidad.

Yo también soy de letras, ¿y qué?

Soy discalcúlica desde los 8 o 9 años. Aunque quise hacer biología, no tuve suficiente nota en la selectividad, y opté por una carrera de ciencias sociales como es biblioteconomía. Pero accedí a ella a través de la modalidad de bachillerato en ciencias de la salud, y no me arrepiento para nada de ello. A pesar de las horas de repaso en matemáticas y química, me sorprendí a mi misma resolviendo con soltura problemas de física. Y, cuando años después sin tocar ninguna fórmula química me topé con una optativa sobre terminología científica, me di cuenta de cuanto las había echado en falta.

No es necesario ser un crack en matemáticas para que te gusten las ciencias. Sólo se necesitan curiosidad y ganas de aprender.

Hace más quien quiere que quien puede. Por ello, cada vez que una persona dice “Yo es que soy de letras” me está dando a entender varias cosas. Por un lado, que tiene escaso o nulo interés por lo que pasa a su alrededor, motivo por el cual a cualquiera se le van las ganas de explicarle nada. Por otro, que dicha persona se reconoce como estúpida, aunque muy probablemente no lo sea. Pero, sobretodo, que es un homenaje a la vagancia.

Que una persona haya dedicado su formación a las ciencias sociales (que son ciencias, al fin y al cabo, y con la excusa de “soy de letras” lo único que transmite es incompetencia), a las artes (que, por cierto, tienen mucho que ver con la Ciencia y las matemáticas), o a las humanidades no conlleva que su nivel científico se quede en dos más dos igual a cuatro.

Con lo divertida que es la Ciencia… Da para situaciones como esta:

– ¿Segundo apellido?
– Espí
– ¿Acabado en I?
– Sí
– ¡Ah! Es que el mio es Espín, acabado en N.
– Ah, vale. Y, ¿se siente usted una partícula?*
– ¿Cómo?

* El espín es una propiedad física de las partículas subatómicas; indica el momento angular o cinético asociado a dicha partícula.
 
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Publicado por en 1 diciembre 2012 en Ciencia, pensamiento crítico

 

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Desmintiendo hoaxes: A Facebook le gusta tu bulo

Justo cuando estaba pensando en abrir una fan page de Facebook me encuentro con anuncios como este:

Facebook ha modificado la visibilidad de las FAN PAGES que no pasan por caja. Si queréis seguir recibiendo en vuestros muros con normalidad todos mis posts, seguid estos pasos (…)

Pero a una, que es algo escéptica y que además le gusta complicarse un poco la vida, esto le olía a hoax e indagó en un par de horitas sobre ello. Así que, aprovechando la mini-investigación, inauguro la sección.

Qué es un hoax

1000 likes, gato, niños, facebook, petición, urbano

Bueno, algunas peticiones son de verdad

Un hoax es hacer pasar por real una noticia falsa. Lo que en español se traduce como bulo. Su propósito es simple y llanamente el de llegar a cuanta más gente mejor, y el caso de los hoaxes informáticos no es diferente.

Los ejemplos más típicos son los avisos sobre nuevos virus, leyendas urbanas, métodos para hacerse rico y, los más devastadores, las cadenas. Devastadores en el sentido emocional: por muchas veces que reenviemos ese mail de tipografía tan espantosa, no vamos a ligar más (de hecho más bien lo contrario si somos demasiado insistentes), ni a ese niño le van a dar la misma cantidad monetaria que tenga de Likes.

Aquí se pueden encontrar una gran variedad de hoaxes.

Facebook y los rumores de pago

Hace tiempo que los usuarios de Facebook sufrimos mensajes tipo “¿Sabías que Facebook pasará a ser de pago…?” o “Facebook vende nuestra información a la CIA”, normalmente acompañado de un “comparte/dale a “Me gusta” para impedir que Facebook” etcétera. O aquellas fotos de niños en condiciones deplorables que se comparten una y otra vez. Como ya he dicho, por más Likes que se consigan, la organización X no va a donar dinero para la operación que salvará la vida del niño, básicamente por que la organización y/o el niño son inexistentes. Y esto son sólo unos ejemplos.

Resulta que desde el pasado octubre circula un nuevo bulo: Facebook impondrá tarifas a los propietarios de páginas en la red social, o fan pages. Y nada más… cerca de la realidad, pero sin serlo.

Facebook hace tiempo que tiene un servicio de pago, como Google y Yahoo! Pero es opcional. Si, como propietario, quieres que la página llegue a una mayor audiencia de la que ya tiene, Facebook te ofrece una tarifa por una promoción extra. Pero el servicio base es gratuito; es decir, tú puedes tener una página con una audiencia más o menos grande, pero no por ello tienes que pagar.

¿Y cómo se ha extendido este bulo? Hace poco Facebook actualizó los parámetros de su algoritmo EdgeRank, lo que provocó la caída del alcance de las páginas en cuanto a audiencia se refiere. Esto es perjudicial sobretodo para aquellas entidades a quienes les interesa tener una audiencia elevada y que, ahora, sólo pueden remediarlo contratando una de las tarifas de promoción que Facebook les ofrece. Pero para las páginas que no busca llegar a un público demasiado grande, esto no tiene por qué afectarles demasiado.

No obstante, y curándose en salud, Facebook implementó desde hace ya un tiempo las funcionalidades de “Recibir notificaciones” y “Añadir a la lista de intereses” que, además de paliar en cierto grado esta disminución de la audiencia, permiten al fan gestionar las actualizaciones que quiere recibir.

Así que, queridos propietarios de fan pages de Facebook, a menos que queráis llegar a miles de millones de usuarios, creo que podéis estar tranquilos pues Zuckerberg no os va a cobrar por número de Likes en ella. Lo que sí tenéis que hacer es recomendar a vuestros fans que seleccionen la opción de “Recibir notificaciones” o, mejor, “Añadir a la lista de intereses”, como se explica aquí.

 
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Publicado por en 22 noviembre 2012 en bulo, redes sociales

 

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Paréntesis: sobre Ciencia y falsas ciencias

Mientras añadía enlaces para el este pequeño blog, me percaté de que muchos sitios versaban sobre pseudociencias. Y me quedé pensando que no había escrito sobre dicho concepto; ni siquiera del de ciencia.

Empecé muy fuerte hablando sobre genética y transgénicos. Ahora toca hacer un parón para hablar de algo más básico. ¿Una chorrada? Tal vez. Todo el mundo sabe qué es la ciencia, que sirve para hacerlas pasar mal en la escuela memorizando fórmulas incomprensibles, y que es eso que los intelectuales usan para dominar el mundo. Y que las pseudociencias consisten en alguna rama más amable de las primeras.

Bueno, sigan leyendo si les interesa el tema, que les voy a intentar explicar a grandes rasgos cómo diferenciar unas de otras.

Qué es la Ciencia

Cuando hablamos de Ciencia, nos referimos al conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación que han sido sistemáticamente estructurados de manera razonada para poder deducir principios y leyes generales. En un sentido amplio, la Ciencia es:

  • Empírica: se basa en la experimentación y en la observación para recabar nueva información.
  • Metódica: cada estudio, cada análisis, cada experimento está planteado de forma detallada y organizada.
  • Sistemática: recopila la información utilizando métodos y técnicas que permiten organizarla para que los resultados sean entendidos.
  • Especializada: abarca muchos campos del saber diferentes que, sin embargo, pueden estar relacionados entre sí.
  • Explicativa: basándose en los resultados, la ciencia trata de explicar los nuevos conocimientos a través de hipótesis que describen los hechos y cómo ocurren, y se ocupa también de divulgarlos para el máximo provecho de la humanidad.
  • Predictiva: basándose en las hipótesis generadas tras el análisis de los resultados, la Ciencia trata de hacer predicciones sobre cómo pudo haber sido y cómo podrá ser un hecho, un suceso o una circunstancia en un futuro.
  • Objetiva: la ciencia busca la verdad para poder dar respuesta a los interrogantes propuestos de forma universal, sin ataduras de ningún tipo salvo la propia capacidad imaginativa de los científicos y de los recursos a su alcance.

Ciencia es todo aquel conocimiento probado que ayuda a comprender mejor nuestro entorno y que nos permite, llegado el caso, a solucionar problemas. Y quedémonos con ese “probado”, el kit de la cuestión.

El método científico

La ciencia se basa en la observación y la experimentación. Cualquier hecho observado es analizado para poder ser entendido. Una vez entendido cómo se produce, los científicos tratan de reproducir el entorno observado en el que tiene lugar ese hecho para ver si de verdad, cuando se sucedan las condiciones observadas, se produce.

El segundo paso es experimentar, modificar el entorno para saber si el hecho tiene lugar en condiciones distintas. Y a partir de aquí se intenta encontrar una relación más específica de porqué se produce ese hecho, generando una hipótesis.

Por último se trata de corroborar dicha hipótesis, repitiendo si es necesario los experimentos, o añadiendo algún cambio. Si la hipótesis se mantiene, se acaba de realizar un descubrimiento, que es comunicado al resto de la comunidad científica.

Y así es, a grandes rasgos, cómo funciona el método científico. Largo y tedioso, un único experimento puede durar años, pero es el sistema por el cual la especie humana hemos podido sobrevivir y avanzar. Es lo que diferencia la Ciencia de las pseudociencias.

Qué es una pseudociencia

Etimológicamente, es una ciencia falsa. Ampliando un poco más la definición, una pseudociencia es una afirmación, creencia o práctica que, a pesar de presentarse como científica, no se basa en un método científico válido, carece de rigor y evidencias plausibles, y tampoco puede ser verificada de forma fiable. En otras palabras, es un fraude.

Los pseudocientíficos, también llamados magufos, son los defensores de este tipo de prácticas, bien por que se las creen y/o porque se aprovechan de la credulidad de la gente para obtener beneficios económicos y sociales (por desgracia la mayor parte de casos). Se caracterizan por el uso de afirmaciones exageradas, vagas, o de imposible comprobación.

A diferencia de los científicos, se apoyan en investigaciones de corta duración (no suelen durar más de un par de años) que basan sus resultados en testimonios pasados de difícil verificación (una mujer que de repente “recuerda” ser abducida de pequeña, como que muy creíble no es, no fastidien). Y las conclusiones de sus investigaciones nunca llegarán a tener renombre internacional ni llegarán a ser publicados. De hecho, les sale más rentable escribir libros con suficiente gancho literario que no necesitará pasar ningún control de calidad.

¿Metiéndome con las pseudociencias?

pseudociencias, escepticismo, lluvia

Chaparrón de pseudociencias

Con esta parrafada espero que tengan ahora una idea de qué es una cosa y la otra: la ciencia se basa en la observación, la comprobación, y la comparación; la pseudociencia sólo en una supuesta observación.

La Ciencia nació para el beneficio tanto del ser humano como de la naturaleza, a la cual intenta conocer. Y, aunque no lo sabe todo, suele acertar bastante. Las pseudociencias, en cambio, no sólo tratan de imponerse a la Ciencia en muchas ocasiones, si no que sólo lo hace en beneficio de muy pocos.

Y ahora la pregunta: ¿porqué me meto con las pseudociencias? Sinceramente y con total subjetividad, por que las considero peligrosas. Son peligrosas porque sus prácticas se basan en engaños llevados a cabo por gente que sólo busca el beneficio propio, las más de las veces poniendo en peligro los bolsillos de quienes les creen y, en no pocas ocasiones, también su salud. Bajo la falsa premisa que pueden explicar lo que la Ciencia aún no ha descubierto (como ya se ha mencionado, sin comprobación alguna que valga), se hacen hueco en la sociedad.

Y no me enrollo mucho más, pero les dejo un pequeño recopilatorio de “bondades” pseudocientíficas:

Piensen en ello, que es gratis, les va a requerir menos esfuerzo del que creen, y les puede ahorrar un disgusto 😉

 
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Publicado por en 17 noviembre 2012 en Ciencia, educación, pensamiento crítico

 

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Que no cunda el pánico, pero… ¡Transgénicos! [II]

En la entrada anterior vimos a grandes rasgos cómo se hacía un transgénico y algunas de sus ventajas. Ahora vamos a ver porqué hay tanta reticencia a ellos, e incluso a la investigación.

Pero por si acaso…

El estudio de los transgénicos abre las puertas a la producción de nuevos alimentos y productos de consumo de un modo más rápido y fiable, con la posibilidad de incorporar diferentes características nutricionales en los mismos. A pesar de todo, muchas son las pegas que ciertos colectivos ven en ellos:

  • ¿Cómo estamos tan seguros que a nosotros no nos afectará ese insecticida natural u otras substancias que le puedan meter en el gen del transgénico?

Porque está fabricado, de manera específica y exclusiva, para un tipo de seres vivos concretos. En contacto con el sistema digestivo de individuos de otras especies, simplemente se destruyen sin causar daños.

  • ¿Cómo sabemos que esos genes que llevan el transgénico no pasarán a nuestro material genético?

Por una razón muy sencilla: los genes no se metabolizan en nuestro organismo. Tras su ingesta, son destruidos sin problemas por nuestro sistema digestivo. Si no fuese así, hubiésemos estado mutando por cualquier cosa que comiésemos, desde una ensalada de lechuga hasta por unas natillas.

Además, sólo se introduce un gen en el organismo sin que esto interfiera en el resto de genes, por lo que los productos resultantes conservan todas sus propiedades sin perjudicar a la salud de sus consumidores.

  • ¿Tan seguro estamos que los transgénicos no conllevan riesgos para la salud? Porque yo he oído que…

    • Los transgénicos crean resistencia a los antibióticos

Algunos métodos empleados en los laboratorios tratan de estudiar la resistencia de genes al uso de antibióticos. Para ello, añaden el antibiótico de manera que sobreviven las células más resistentes al mismo, junto con el gen de resistencia. Se teme que la inclusión del gen de resistencia al antibiótico pueda pasar a las bacterias de la flora intestinal y, de ésta, a organismos patógenos.

No obstante, no sólo existe legislación al respecto, si no que hay técnicas que permiten eliminar totalmente los genes resistentes, de manera que se soluciona el problema.

    • Los transgénicos aumentan el nivel de residuos tóxicos en los alimentos.

Según algunos estudios, los cultivos transgénicos conllevan un mayor uso de pesticidas. Sin embargo, esto choca brutalmente con su verdadera razón de ser: los cultivos transgénicos surgieron para combatir las plagas de manera efectiva sin necesidad de pesticidas y otros productos tóxicos, y sin que repercutiese en la salud de los consumidores.

De hecho, se sabe que desde su introducción a la agricultura, hay menos casos de agricultores intoxicados por pesticidas.

    • Los transgénicos posibilitan la generación de nuevas alergias

Los casos de alergias no tendrían por qué ser diferentes a los de los alimentos normales, pues los transgénicos siguen teniendo las mismas proteínas que los productos no modificados. Por poner un ejemplo, si alguien es alérgico a las patatas, tendrá problemas tanto si come patatas transgénicas como si se tratara de las normales.

  • ¿Y no hay posibilidad de que los cultivos transgénicos se extiendan a otros cultivos?

Se teme que el polen de las especies transgénicas pueda fecundar a cultivos convencionales, obteniéndose híbridos y transformando estos cultivos en transgénicos. Pero, de hecho, los cultivos transgénicos están pensados para que den frutos estériles con el fin de evitar la contaminación genética de las especies autóctonas y el monocultivo.

Y todo esto se ha comprobado. Para poner un transgénico en circulación, hace falta que pase rigurosos y exhaustivos controles de calidad. Desde que se crea el nuevo organismo transgénico hasta que sale en circulación, puede pasar perfectamente una década o más tiempo de pruebas en las que se analiza si el producto resultante conlleva algún riesgo para la salud (humana y de otros seres vivos), si su introducción en el entorno va a provocar algún cambio medioambiental, y si su producción va a cumplir con las expectativas por la que fue creado (adaptación a climas adversos, mayor producción de alimento, repelente contra plagas…).

Sí, la investigación de OMG conlleva un gasto considerable de recursos, pero echando cuentas sale más barato que la agricultura convencional (espero poder escribir de ello pronto). Por ello no sólo empresas privadas si no también entidades públicas invierten en su investigación.

Pero entonces, ¿porqué la mala fama de los transgénicos?

fruta transgénica, plátano, sandía, banana

¿Banadía?

El estudio y uso de los alimentos transgénicos se está frenando, no obstante, no por problemas de salud, ni por problemas ambientales, ni por problemas económicos. Si no por una pésima forma de informar.

En Europa, los científicos genetistas no han sabido hacerse oír por los medios ni por los grupos de presión. De hecho, los peores detractores de los transgénicos son ciertos grupos ecologistas quienes se amparan en estudios de dudosa metodología y resultado que han conseguido “colarse” en revistas científicas sin ser revisados por otros miembros de la comunidad científica. Si además añadimos la necesidad de sensacionalismo conspirativo que diferentes sectores requieren, no hay mucho más que decir.

Si os han quedado dudas, lo mejor que podéis hacer es informaros.

Personalmente, creo que se deberían hacer más estudios sobre los transgénicos. Viendo al ritmo que crece la población y lo rápido que estamos agotando los recursos, de alguna manera habrá que salir adelante.

 
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Publicado por en 27 octubre 2012 en alimentación, avances científicos

 

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Que no cunda el pánico, pero… ¡Transgénicos! [I]

Rebuscando posibles temas para tener algo de chicha en este blog, me topé que hace un año más o menos ya me dio por escribir algunas cosas. Entre ellas, me encontré un texto en la que hacía reflexión sobre los transgénicos. Lo escribí porque justo en a penas un mes me hablaron de ellos, pero dos colectivos totalmente diferentes.

Primero, acudí a una reunión sobre el movimiento 15M donde, a parte de explicar en qué consiste dicho movimiento, cuales han sido sus principales acciones y contar la experiencia de algunos de sus miembros, se dieron a los asistentes unos cuantos consejos. Entre ellos, huir de los productos transgénicos.

¿El porqué? Por que todo el mundo sabe que los transgénicos son el mal. ¿Porqué? ¡Pues por que lo son! ¡Están hechos con químicos! Y cuando salieron con Monsanto el tema quedó zanjado, pues todo el mundo sabe que esta malvada compañía no tiene reparos en explotar los recursos de otros. Tras ver un controvertido vídeo sobre la malicia que transmite esta empresa, obviamente cualquiera te dirá que los transgénicos son el diablo, y Monsanto su profeta. ¡Greenpeace lo dice!

Poco después de la reunión del 15M me topé con un científico genetista, Eneko Villanueva, del Centre de Regulació Genòmica de Barcelona, quien daba una charla gratuita sobre transgénicos. Y aprendí muchas cosas que los del 15M no habían contado. Por ejemplo, que para una cosecha de cultivo transgénico se necesita menos espacio y menos recursos; que mediante la genética, se pueden hacer alimentos con mayor valor nutritivo; y que hay chorropocientos controles de seguridad y calidad que los OMG tienen que pasar con buena nota para ser puestos en circulación en el mercado. Y, nada, me picó la curiosidad por ver quién tenía razón.

Desde aquellas dos charlas ha llovido bastante, y yo he leído más sobre el tema, tanto opiniones a favor como en contra. Cuando preguntas a la gente porqué está en contra de los transgénicos, te suelen contestar que son malos para la salud, que si su producción es dañina para el medio ambiente, que si jugar a ser dios está mal, que si perjudican más que ayudan al agricultor… Razones que dan la mayor parte de los medios de comunicación. Pero yo me pregunto, ¿cuantas personas saben lo que es en verdad un transgénico?

Genética, esa es la cuestión

La genética es un campo de la biología que trata sobre la herencia biológica que se transmite a través de las diferentes generaciones de seres vivos. Su estudio permite comprender qué ocurre durante la reproducción de los seres vivos, más concretamente durante el crecimiento y división de las células. Gracias a ella, se sabe cómo y porqué las características o caracteres de una especie en concreto pasan o se heredan a la siguiente generación, y cómo y porqué otras características van desapareciendo a lo largo de las generaciones.

El principal objeto de estudio de la genética son los genes. Un gen es la unidad funcional o mínima para la transmisión de los caracteres hereditarios. Cada gen, por tanto, contiene una información específica sobre alguna característica concreta del ser vivo. Y un conjunto de genes forman la secuencia de ADN (ácido desoxirribonucleico). La secuencia de ADN constituye el material genético de las células y contiene la información para la síntesis de proteínas, es decir, para el desarrollo y el funcionamiento de los organismos vivos.

gato, transgénico, fluorescente, sida

Un organismo transgénico u organismo modificado genéticamente (OMG, o GMO del inglés Genetically Modified Organism) es aquel cuyo material genético ha sido manipulado en laboratorios donde fue diseñado o alterado deliberadamente con el fin de otorgarle alguna característica específica.

Resumiendo muy mucho, este proceso de diseño consiste en la inclusión de un gen en la secuencia de ADN de un individuo de otra especie (pero de la misma familia), para que dicho individuo adquiera una determinada característica que, de forma natural, no tendría. El individuo resultante, ya sea una planta o un animal, será considerado una especie nueva.

Para más información de cómo se hace un OMG, os recomiendo el post de ileana.

La idea de los transgénicos

El propósito principal de los cultivos transgénicos es combatir las plagas de manera efectiva, sin necesidad de pesticidas y otros productos tóxicos que resultasen peligrosos para el consumidor. Los cultivos genéticamente modificados contienen genes que producen un insecticida natural, por lo que no requieren plaguicidas sintéticos, o bien tienen genes que les permiten resistir sustancias químicas que matan malas hierbas, por lo que ya no es necesario usar herbicidas. Esto hace que los cultivos sean más resistentes, sin necesidad que afecte de cualquier otra manera a la salud de sus consumidores principales.

Pero en la actualidad son numerosas la aplicaciones que se le puede dar a la ingeniería genética y la producción de OMG:

  • Medicina

Permite producir productos farmacológicos que de forma natural no se podrían obtener o que conllevaría un gasto elevado de recursos, como es el caso de la insulina y el ácido ascórbico. Permite además aumentar el valor nutricional de productos alimenticios. También se pueden producir alimentos con vacunas incorporadas.

  • Ecología y medio ambiente

A parte de ser una defensa contra plagas más efectiva, barata y bastante menos nociva para el suelo, el hecho de que los cultivos transgénicos puedan producir grandes cantidades de alimentos en poco espacio conlleva a una mejor distribución del territorio para cultivo. Además, ayuda a proteger las especies en peligro de extinción por el mero hecho de crear nuevas especies con características similares a éstas y que son aprovechadas para diferentes industrias. Es el caso del algodón transgénico, animales de laboratorio, e incluso algunas especies domésticas.

  • Económicas

Dado que permiten producir más cantidad en espacios más reducidos bajo condiciones adversas y con mayor valor nutricional con un coste menor en recursos, son una gran ventaja para los países pobres.

Desde que el ser humano entendió los procesos agrícolas y ganaderos, ha intentado crear razas nuevas que le proporcionen mayores beneficios mediante diferentes técnicas de cruzamiento. Por eso los plátanos tienen esa forma tan conocida y sugerente, cuando en estado silvestre distan mucho de ser apetitosas.

La única diferencia entre las técnicas tradicionales y las de la biotecnología es que las segundas hacen que el procedimiento de obtención de nuevas especies sea más rápido y fiable. Fiable en cuanto a que con la nueva especie hay mayores probabilidades de que obtengan mejores resultados (productos más nutritivos, cosechas más cuantiosas, etc.).

Entonces, si los OMG tienen tantas ventajas, ¿porqué tienen tan mala fama? Lo veremos en la siguiente entrada.

 
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Publicado por en 15 octubre 2012 en alimentación, avances científicos

 

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