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Paréntesis: sobre Ciencia y falsas ciencias

Mientras añadía enlaces para el este pequeño blog, me percaté de que muchos sitios versaban sobre pseudociencias. Y me quedé pensando que no había escrito sobre dicho concepto; ni siquiera del de ciencia.

Empecé muy fuerte hablando sobre genética y transgénicos. Ahora toca hacer un parón para hablar de algo más básico. ¿Una chorrada? Tal vez. Todo el mundo sabe qué es la ciencia, que sirve para hacerlas pasar mal en la escuela memorizando fórmulas incomprensibles, y que es eso que los intelectuales usan para dominar el mundo. Y que las pseudociencias consisten en alguna rama más amable de las primeras.

Bueno, sigan leyendo si les interesa el tema, que les voy a intentar explicar a grandes rasgos cómo diferenciar unas de otras.

Qué es la Ciencia

Cuando hablamos de Ciencia, nos referimos al conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación que han sido sistemáticamente estructurados de manera razonada para poder deducir principios y leyes generales. En un sentido amplio, la Ciencia es:

  • Empírica: se basa en la experimentación y en la observación para recabar nueva información.
  • Metódica: cada estudio, cada análisis, cada experimento está planteado de forma detallada y organizada.
  • Sistemática: recopila la información utilizando métodos y técnicas que permiten organizarla para que los resultados sean entendidos.
  • Especializada: abarca muchos campos del saber diferentes que, sin embargo, pueden estar relacionados entre sí.
  • Explicativa: basándose en los resultados, la ciencia trata de explicar los nuevos conocimientos a través de hipótesis que describen los hechos y cómo ocurren, y se ocupa también de divulgarlos para el máximo provecho de la humanidad.
  • Predictiva: basándose en las hipótesis generadas tras el análisis de los resultados, la Ciencia trata de hacer predicciones sobre cómo pudo haber sido y cómo podrá ser un hecho, un suceso o una circunstancia en un futuro.
  • Objetiva: la ciencia busca la verdad para poder dar respuesta a los interrogantes propuestos de forma universal, sin ataduras de ningún tipo salvo la propia capacidad imaginativa de los científicos y de los recursos a su alcance.

Ciencia es todo aquel conocimiento probado que ayuda a comprender mejor nuestro entorno y que nos permite, llegado el caso, a solucionar problemas. Y quedémonos con ese “probado”, el kit de la cuestión.

El método científico

La ciencia se basa en la observación y la experimentación. Cualquier hecho observado es analizado para poder ser entendido. Una vez entendido cómo se produce, los científicos tratan de reproducir el entorno observado en el que tiene lugar ese hecho para ver si de verdad, cuando se sucedan las condiciones observadas, se produce.

El segundo paso es experimentar, modificar el entorno para saber si el hecho tiene lugar en condiciones distintas. Y a partir de aquí se intenta encontrar una relación más específica de porqué se produce ese hecho, generando una hipótesis.

Por último se trata de corroborar dicha hipótesis, repitiendo si es necesario los experimentos, o añadiendo algún cambio. Si la hipótesis se mantiene, se acaba de realizar un descubrimiento, que es comunicado al resto de la comunidad científica.

Y así es, a grandes rasgos, cómo funciona el método científico. Largo y tedioso, un único experimento puede durar años, pero es el sistema por el cual la especie humana hemos podido sobrevivir y avanzar. Es lo que diferencia la Ciencia de las pseudociencias.

Qué es una pseudociencia

Etimológicamente, es una ciencia falsa. Ampliando un poco más la definición, una pseudociencia es una afirmación, creencia o práctica que, a pesar de presentarse como científica, no se basa en un método científico válido, carece de rigor y evidencias plausibles, y tampoco puede ser verificada de forma fiable. En otras palabras, es un fraude.

Los pseudocientíficos, también llamados magufos, son los defensores de este tipo de prácticas, bien por que se las creen y/o porque se aprovechan de la credulidad de la gente para obtener beneficios económicos y sociales (por desgracia la mayor parte de casos). Se caracterizan por el uso de afirmaciones exageradas, vagas, o de imposible comprobación.

A diferencia de los científicos, se apoyan en investigaciones de corta duración (no suelen durar más de un par de años) que basan sus resultados en testimonios pasados de difícil verificación (una mujer que de repente “recuerda” ser abducida de pequeña, como que muy creíble no es, no fastidien). Y las conclusiones de sus investigaciones nunca llegarán a tener renombre internacional ni llegarán a ser publicados. De hecho, les sale más rentable escribir libros con suficiente gancho literario que no necesitará pasar ningún control de calidad.

¿Metiéndome con las pseudociencias?

pseudociencias, escepticismo, lluvia

Chaparrón de pseudociencias

Con esta parrafada espero que tengan ahora una idea de qué es una cosa y la otra: la ciencia se basa en la observación, la comprobación, y la comparación; la pseudociencia sólo en una supuesta observación.

La Ciencia nació para el beneficio tanto del ser humano como de la naturaleza, a la cual intenta conocer. Y, aunque no lo sabe todo, suele acertar bastante. Las pseudociencias, en cambio, no sólo tratan de imponerse a la Ciencia en muchas ocasiones, si no que sólo lo hace en beneficio de muy pocos.

Y ahora la pregunta: ¿porqué me meto con las pseudociencias? Sinceramente y con total subjetividad, por que las considero peligrosas. Son peligrosas porque sus prácticas se basan en engaños llevados a cabo por gente que sólo busca el beneficio propio, las más de las veces poniendo en peligro los bolsillos de quienes les creen y, en no pocas ocasiones, también su salud. Bajo la falsa premisa que pueden explicar lo que la Ciencia aún no ha descubierto (como ya se ha mencionado, sin comprobación alguna que valga), se hacen hueco en la sociedad.

Y no me enrollo mucho más, pero les dejo un pequeño recopilatorio de “bondades” pseudocientíficas:

Piensen en ello, que es gratis, les va a requerir menos esfuerzo del que creen, y les puede ahorrar un disgusto 😉

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Publicado por en 17 noviembre 2012 en Ciencia, educación, pensamiento crítico

 

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Pequeño homenaje a una heroína

Hace tiempo que me llegó la noticia sobre el atentado contra Malala Yousafzai y, aunque quería hacer algo al respecto, no sabía qué. Sí, bueno, podría escribir unas líneas en el Facebook estilo “Malala, valiente, te queremos!”, ¿pero de qué le serviría eso?

Mas justo esta semana, la plataforma Change me hizo llegar la siguiente petición, realizada por Ayuda en Acción: El Nobel de la Paz para Malala.

Ocupados como estamos en la Península entre recortes por aquí, recortes por allá, y con la casi inminente independencia de Catalunya, parece que la noticia del atentado ha pasado desapercibida. Pues bien, espero que con mis humildes palabras pueda aportar mi granito de arena para que más gente conozca quien es esta chica y porqué se merece el premio Nobel de la Paz.

¿Quién es Malala?

Malala Yousafzai es una chica pakistaní de 15 años, estudiante y activista pro derechos civiles. Defiende en especial el derecho a la educación de las mujeres en Pakistán.

De enero a marzo de 2009, y alentada por su padre Ziauddin, escribió un blog para la BBC Urdu sobre la vida cotidiana en su región natal, el valle de Swat, tras la invasión talibán. En él, dio a conocer la situación que padecen en especial las mujeres, viéndose privadas de derechos tales como hacer la compra o escuchar música, y no digamos recibir la educación básica, entre otras barbaridades de los talibanes en la región.

Ello llamó la atención de los medios de comunicación occidentales. Pocos meses después del cierre del blog, Malala y su padre participaron en un documental del periodista del New York Times Adam B. Ellick (Class dismissed) sobre la situación de la educación de las niñas en la región de Swat bajo la invasión talibán.

Poco después de esto, la región de Swat fue evacuada y la familia Yousafzai tuvo que emigrar. Malala decidió entonces dedicarse a la política “para salvar a su país”.

Tras las batallas de Swat de 2009, Malala Yousafzai se metió de lleno en el activismo político, dedicada siempre a defender el derecho de las mujeres a la educación. Participa en proyecto Open Minds del Institute for War & Peace Reporting, y tiene en proyecto la Malala Education Foundation, para ayudar a las chicas pobres a ir a la escuela.

Por todo ello, los talibanes la declararon “símbolo de los infieles y la obscenidad” y, el pasado 9 de octubre de 2012, un soldado talibán le disparó a la cabeza.

Amenazada por la incultura

Malala Yousafzai, educación, talibán

El terror de los talibanes

Tras el atentado, Malala fue llevada a un hospital militar en Peshawar, donde consiguieron extraerle la bala y, el 15 de octubre, fue trasladada a Birgmingham donde se está recuperando. Sin embargo, los talibanes aún la tienen en su lista de enemigos. Según los “estudiantes”*, ellos no atacaron a Malala por defender la educación, si no por oponerse al régimen mujahidín y su guerra. Cuando entiendes que dicho régimen prohíbe la educación de las mujeres (entre otras cosas; y, de paso, limita también la del resto de la población), llegas a la conclusión de que es la misma cosa: la chica está condenada por querer aprender, y por querer que el resto del mundo tenga el mismo derecho.

Estos señores entienden que una mujer educada es peligrosa. No la ven como una persona que, el día de mañana, sabrá cuidar mejor de sus hijos, los alentara a estudiar y a ser personas de provecho. La ven como alguien independiente, que se valdrá por sí misma, que pensará y tratará de mejorar la situación. Un ser infernal que puede acabar con una cultura tan “pura” como la talibán con ideas aberrantes de occidente, que sólo piensan en el desfalco de las tradiciones por el progreso social, económico y cultural.

Cuesta entender cómo a inicios del siglo XXI sobrevivan sociedades más típicas del medievo que de la era actual, conocida como Era de la Información.

* talibán, del pashtún ṭālibān, significa estudiantes; ironías de la vida…

 
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Publicado por en 9 noviembre 2012 en educación

 

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Pensando y haciendo pensar

En la sociedad actual, cada vez es más fácil conseguir información. De cualquier tipo. Los avances científicos están más al alcance que nunca de la gente de a pie. Sin embargo, estamos atravesando una etapa conocida como desinformación: nunca antes se había producido un colapso en la información que una persona puede digerir (metafóricamente hablando). Hay tantos datos disponibles que las personas no saben ya distinguir los verídicos de los falsos.

A pesar de estar viviendo una etapa de continuo desarrollo científico, tecnológico y moral, la mayor parte de la población no tiene constancia. Bien porque de pequeños les quitaron las ganas de cuestionarse aquello que les rodea, o por que la apatía creciente durante la madurez les ha vuelto reacios a curiosear, el grueso de la sociedad no parece demostrar ningunas ganas por saber qué ocurre a su alrededor. Lo peor de todo, es que la misma gente rehusa siquiera recibir cualquier tipo de información al respecto. Puede que para algunos no tenga importancia, pero este sector de la sociedad cae bajo el influjo de elementos que se aprovechan de esta nueva forma de analfabetismo, desde grupos sectarios hasta medios de comunicación sensacionalistas, confundiendo los verdaderos avances científicos con el mundo de las pseudociencias y los problemas reales con falsas conspiraciones.

Desde hace unos años han surgido diferentes grupos y asociaciones preocupadas por el analfabetismo informacional, llamado así en el mundillo de las ciencias de la información, e intentan poner remedio. La mayor parte son científicos que usan Internet como canal para transmitir sus ideas e investigaciones al resto del mundo. Sin embargo, muy poca de la información y conocimiento que ofrecen son digeribles mentalmente para el común de los mortales. Por eso el nacimiento de este blog: por un lado, apoyar la divulgación científica poniendo al alcance de la población en general todos aquellos recursos necesarios para que puedan adquirir cierto nivel básico de conocimientos, tanto científicos como éticos y racionales; y, por otro lado, ayudar a que la gente de a pie pueda desarrollar un pensamiento crítico, sin miedo a qué dirán los demás.

Bienvenidos a este nuevo blog en el que se pretende dar una visión crítica, científica y, sobretodo, racional de todo cuanto sucede a nuestro alrededor. El propósito de este sitio es el de ofrecer a la gente normal y corriente información contrastada sobre aquellos temas que, pese al interés que puedan suscitar, nunca se tiene el tiempo ni las ganas de buscar.

 
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Publicado por en 14 octubre 2012 en educación, pensamiento crítico

 

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